Marta

Hola,

Me llamo Marta y, aunque hace tiempo que le daba vueltas, no me acababa de decidir a compartir mi testimonio. Hasta hoy. Hoy, cuando a las 00.00 he visto en el reloj del móvil que era 21 de junio, me ha venido a la mente (como todos los años desde aquel 2001) que sigo viva.

Hay veces que el hecho de estar viva se me olvida y simplemente continúo mi día a día sin apreciarlo como se merece. Pero los 21 de junio siempre son distintos y especiales para mí. Siempre los he vivido de manera muy interna y solamente los he celebrado con mi madre, quien tampoco se olvida de ellos.

Hay expacientes que celebran el día en el que se curan, pero yo siempre he celebrado el día en el que fui diagnosticada.

Para mi aquel 21.06.2001 lo cambió todo. HOY ES EL DÍA QUE VOLVÍ A NACER.

A los 14 años me diagnosticaron una leucemia promielocítica aguda. Los hematólogos, al ver que no reaccionaba después de habérmelo dicho, tuvieron que traducirlo a un “Marta, tienes un cáncer en la sangre”. Como yo jamás había escuchado la palabra leucemia hasta que salió por la boca de aquel médico, no entendía bien lo que me tocaba afrontar.

Al principio, lo único que me preocupa era quedarme calva (con 14 años y en plena adolescencia es lo peor que te puede pasar), pero de pronto los síntomas de la quimioterapia comenzaron a manifestarse y comprendí que aquello que tanto me importaba no era nada comparado con lo que se me venía encima.

Decidí raparme y de esta forma comenzar de nuevo conmigo misma. Ahí nació parte de la nueva Marta que soy hoy.

Tras meses en el hospital, y duros momentos en los que creí que no saldría adelante y en los que incluso me negaba a dormir por miedo a no despertar, empecé a recuperarme.

Mis preocupaciones pasaron de ser “qué ponerme para salir con mis amigas” a pensar solamente en: ATRA (Ácido Transretinoico), methotrexate, granulocitos, petequias, hematíes, plaquetas, hemoglobina, médula ósea, blastos...

Coincidiendo con la caída de las torres gemelas me pusieron mi última bolsita de quimioterapia intravenosa y comencé un tratamiento de quimioterapia oral e inyectada que me acompañó dos años. De pronto, sin darme cuenta, 5 años después y con una vida prácticamente normalizada, me dijeron: “Marta, tienes remisión completa ¡estás curada!”.

A estas alturas de la vida todos sabemos que todo te cambia en un segundo, por eso, un día como hoy, quiero recordarme a mí misma lo que me decía siempre mi madre en aquellos momentos “Marta no pienses en el mañana, el futuro es ahora”.

En resumen: hay que disfrutar la vida y ser muy agradecido con ella (¡cada día intento mejorar en ese aspecto, algún día lo conseguiré!)

Por eso, antes de terminar, quiero dar las gracias a las personas que me acompañaron durante mi enfermedad:

Gracias al maravilloso equipo de hematología del Hospital Clínico de Salamanca, tanto a nivel profesional como personal, estoy aquí.

Gracias a mis padres. Sobre todo a mi madre y a mis abuelos. Maravillosos seres que tengo a mi lado aún a día de hoy y con los que pienso celebrar por todo lo alto otro cumplevida más.

Gracias a mis titos. Tita, cuántos pijamas me comprabas para ser la más guapa de toda la planta...

Gracias a todos aquellos amigos que sin entender bien qué me pasaba por la juventud que teníamos, comprendieron que necesitaba mucho amor y apoyo.

Gracias a mi humor negro por acompañarme. No sé qué hubiese sido sin ti, al menos me he reído de mí misma hasta en los momentos más duros.

Pero sobre todo quiero darle gracia a la vida. Gracias por haberme dado una segunda oportunidad. Gracias por permitirme seguir viviéndote y disfrutándote al máximo como si cada día fuese el primer día.

P.D: Un beso enorme para ti Fran. Sabes que siempre me acuerdo de ti y estoy segura de que nos volveremos a ver. También sabes que yo te contaré con todo detalle todo lo que he tenido la suerte de vivir...

Página web actualizada 22/06/2018 09:27:41