Álvaro, ¡mi segundo cumpleaños!

 Before transplant

Álvaro, el verano antes del trasplante

"Wauuuuu".... Acabo de hacerme socio y me solicitan que cuente mi plan contra la leucemia y la verdad que aunque ya lo he contado más veces con amigos, conocidos y otros pacientes que han tenido la mala suerte de empezar esto..., me apetece cada vez hablarlo más para que se note la normalidad de haber sido paciente hematológico y demostrar que de una leucemia también se sale, y se vive y se renace!!!

Me llamo Álvaro, tengo 31 años y hace ocho años y nueve días, es decir, el 9 de Enero de 2003, me ingresaban en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, porque me habían diagnosticado una LMA (Leucemia Mieloide Aguda). Evidentemente supone un shock para uno mismo, para la familia (GRACIAS!) y para todos los amigos (a los que a todos, desde aquí, quiero dar las gracias otra vez más!).

Además de un duro golpe moral, ser diagnosticado de LMA, supone poner un cerrojo a toda tu vida en ese momento y poner un letrerito de "volveré en una temporada". En mi caso estaba en mi último año de estudios en el Conservatorio, a la vez estaba en un Máster de Restauración Arquitectónica y también estaba comenzando el Curso de Adaptación Pedagógica (requisito indispensable en los Licenciados para poder presentarnos a oposiciones de educación). Así pues esa mañana, una vez volví a casa, tuve que ponerme en contacto con todas las organizaciones para darme de baja en todo lo que estaba estudiando, y movilizar a compañeros para que recogieran algunos papeles si era necesario. Tras eso, tuve que preparar la maleta, llamar a mis amigos, a mi pareja de entonces.... y comentarles que tenía una leucemia, que estaba asustado a más no poder, que no tenía ni idea de qué iba a passar con mi vida (literalmente), y que me ingresaban esa misma tarde. Y un amigo me dijo algo que me repetí miles de veces: "esto es como una gripe: tiene su proceso y se supera". Y tenía toda la razón!, fue un proceso de casi diez meses y se superó!!!

En el momento del ingreso, conocí a D. Luis Javier García Frade (Jefe del Servicio de Hematología), que me comentó lo que sería el proceso, cómo sería la quimioterapia, cómo serían los posibles efectos secundarios y que, probablemente, todo terminaría con un trasplante de médula ósea.

Ese fue el primer ingreso... después vinieron cuatro más. Recuerdo muchos detalles de aquellos momentos: los pijamas azules, la hoja de turnos que se hicieron mis amigos para ponerse de acuerdo con mi familia para estar conmigo (teniendo en cuenta que yo estaba aislado y no podía tener más de tres personas al día, turnándose en la habitación), los pósters que colgué en la habitación (uno de ellos lo mandé a enmarcar al terminar todo y hoy está colgado en mi salón), los libros que me pude leer, lo que dibujé, la música que escuché, las conversaciones musicales con uno de mis médicos (que actualmente sigue mis revisiones, el Dr. D. Alberto Cantalapiedra), las conversaciones por teléfono con toda la gente (en especial con Fernando, una amigo ex-paciente hematológico), las conversaciones con mis visitas (algunas personas llegadas desde Asturias o Madrid para pasar una tarde conmigo), el puzzle que iba a hacer y que hicieron mis acompañantes, los efectos de la quimio, el estar sin pelo, las risas y las lágrimas, las noches con mis padres, los cambios de estación a través de la ventana..., y las ganas enormes de luchar, de sobrevivir, de vencer y poder contarlo.

El tratamiento en general se hizo, con sus más y sus menos, soportable. Anteriormente estuve bien de salud, ni bebí en exceso, ni fumé nunca y desde los 18 años, hacía ejercicio habitualmente, amén de llevar una buena dieta y creo que todo eso influyó positivamente; de forma que no tuve demasiadas complicaciones salvo una hemorragia nasal algo pesada y repetitiva, pérdida de pelo, inflamación de encías, malestar de estómago, algunos vómitos (que era lo que más me asustaba y lo que menos tuve), y alguna infección como consecuencia de no tener ningún tipo de defensas..., vamos, lo "normal".

Entré en remisión completa tras el tercer ciclo de quimio (me parece), pero seguía en pie la idea de hacerme el trasplante de médula ósea. Primero hicieron las pruebas de compatibilidad con la familia, para ver si teníamos la suerte de que mi único hermano fuera compatible conmigo y SORPRESA!, lo era..., así que preparamos las cosas para "mudarme" a Salamanca (donde conocí la Asociación Ascol) y comenzar allí todos los preparativos..., pero la mala suerte quiso que en el reconocimiento que le hicieron a mi hermano, encontraran que tenía la Hepatitis B y no podíamos hacer el trasplante. Si mal visto fue un golpetazo tremendo cuando parecía que comenzábamos a remontar, el lado bueno fue que de esa forma se pudo diagnosticar a mi hermano de algo de lo que ni él mismo era consciente. Así pues, tocaba volver a Valladolid para otros dos ciclos de quimio y terminar finalmente con un autotrasplante, para lo cual tuvieron que inyectarme un factor de crecimiento para que las células pasaran a la sangre periférica y ade ahí "filtrarla", "limpiarla" y volvérmela a inyectar un mes o dos más tarde. El 4 de Septiembre de 2003 me realizaron el autotrasplante (la Dra. a cargo fue Dña. MªJesús Peñarrubia) y desde entonces se ha convertido en mi segundo cumpleaños que celebro siempre por todo lo alto, quizá porque creo que tiene más importancia, si cabe, que el primero, así que además de 31, tengo 7 años y voy camino del octavo.

¿Cuáles han sido mis planes? Pues, fundamentalmente, vivir como una persona de 23 años y recuperar las cosas donde las dejé. Pero sobre todo VIVIR y disfrutarlo plenamente, tanto lo bueno, como lo menos bueno y sacando siempre el gusto por todas esas pequeñas cosas que nos pasan a diario y de las que no nos damos cuenta, aprender a mirar las cosas con otro prisma... y agradecer a todos aquellos que estuvieron allí, a los profesionales (médicos, enfermeros, auxiliares), a los conocidos (por mimarme tanto) y a los desconocidos (mil gracias a los donantes de sangre y plaquetas) por todo lo que hicieron durante ese año 2003 que me permitió volver a nacer (literalmente).


Nowadays

Álvaro actualmente

Una vez pude reincorporarme a "mi vida", me saqué el carnet de conducir, terminé el Conservatorio, hice algunos viajes, hice un curso de postgrado en la Universidad, retomé el CAP, continué mis revisiones (y todo seguía en orden), seguí viajando, me independicé y comencé una nueva etapa de mi vida... y continúo con mis revisiones (y todo sigue en orden). No hay día que no me acuerde de algún detalle vivido, y lo hago con orgullo, no tengo traumas, no me duele hablar de ello, creo que ayuda a uno mismo y a los demás, y creo que, de vez en cuando, me ayuda a saber dónde está el norte.

Ojalá este testimonio valga para todos aquellos que están en este proceso tengan esperanza, que sepan que esto se supera y que se vuelve a vivir con total plenitud. Mi apoyo, mi energía y mi ánimo para todos. Un saludo!

Álvaro

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Página web actualizada 24/05/2018 11:00:23