Bianca y Lucía

"YO PENSABA QUE ÉSTO NO TE TOCABA A TÍ"

Jóvenes, morenas, simpáticas. A primera vista Lucía y Bianca tienen bastantes cosas en común. Si las conoces un poco mejor, te das cuenta que, aunque son muy diferentes de carácter, las une algo mucho más grande: ambas fueron diagnosticadas de leucemia mieloide aguda y las dos se sometieron a un trasplante de médula ósea de un donante no emparentado.

Pacientes Bianca y Lucía 1

Bianca (izquierda) y Lucía (derecha) durante su encuentro esta mañana.

Bianca tiene 30 años y todavía se está recuperando de la enfermedad. Es delgadita y divertidísima. Aunque tiene secuelas debido al rechazo en las articulaciones y en la piel, se nota que es "un nervio". Desgraciadamente, Lucía, de 27 años, también sufre de rechazo en la piel pues le han tenido que operar de diversos melanomas desde que se trasplantó. Es una persona tranquila y reflexiva y, 3 años después del trasplante, ya se encuentra casi en plena forma.

Se acaban de conocer, hemos quedado en la puerta del Hospital Clínico para ir a desayunar. El objetivo de la reunión no está muy claro: ¿conocerse?, ¿intercambiar experiencias? Quizás, pero sobretodo darse ánimos y pasarlo bien.

"Yo pensaba que esto no te tocaba a ti", comenta Bianca iniciando la conversación. "Tenía un ganglio en la ingle que se iba haciendo grande pero no quería ir al hospital". Lucía pasó por lo mismo. Estaba en Italia y se empezó a encontrar mal pero también huía de los centros de salud. A ambas las tuvieron casi que arrastrar para hacerse más pruebas. Las dos recuerdan con mucha claridad el momento en que aparecieron 4 o 5 doctores en sus respectivas habitaciones.

"Te das cuenta que hay algo que no va bien", dicen las dos. "En mi caso, la doctora se sentó en la cama y me cogió la mano. Yo pensé: ¡Ay! Dios mío, la que me va a caer", afirma Bianca. A ninguna de las dos les hablaron directamente de cáncer sino de enfermedad de la sangre. Bianca había perdido a su mejor amiga hacia un tiempo a causa de un cáncer cerebral y, cuando se dió cuenta de lo que tenía se hundió más. "Cuando me iban aplicando los tratamientos me daba cuenta de lo que mi amiga había sentido: efectos secundarios, sensaciones...", nos explica.

"¿De dónde es tu donante?", se preguntan. Ambas contestan lo mismo: ¡americano!. Y es que la Fundación Josep Carreras les encontró un donante estadounidense compatible a cada una para llevar a cabo el trasplante, puesto que sus familiares no eran compatibles. Ante la respuesta: máximo cachondeo. "¿A lo mejor es el mismo tío?", dicen entre risas. No es así, pero sería gracioso.

Los efectos secundarios del tratamiento son un tema muy presente en sus vidas. Además del rechazo (Enfermedad del injerto contra el huésped), ambas comentan los estragos que causan la quimioterapia y la radioterapia. La máxima preocupación de las dos es que se hayan quedado estériles. Durante las primeras quimios, a Lucía le pusieron unas inyecciones que preservaban los ovarios pero cuando le pusieron la quimio más fuerte, la anterior al trasplante, los médicos le dijeron que no había nada que hacer. Es un problema muy común en todas las personas que sufren leucemia y, a pesar de los avances conseguidos, todavía hay que investigar mucho para conseguir ofrecer una oportunidad de futuro en este sentido a las pacientes.

A pesar de lo que les ha tocado vivir, Lucía y Bianca recuerdan anécdotas divertidas de su estancia en el hospital. "La comida era malísima_dice Bianca_ y me hice amiga del cocinero, Manolo, me llamaba antes y me decía: Niña, que ya sé que el pollo no te gusta, ¿que quieres? un bocata o qué te hago". A Lucía la fue a ver la tuna al hospital a cantarle la canción "Lucía" de Joan Manuel Serrat.

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Lucía, durante la visita de la tuna cuando estaba ingresada en el hospital.

Cuando hablamos de sus planes de futuro, ambas lo tienen muy claro. Aunque el trasplante de Bianca es más reciente, ya está pensando en estudiar psicología para ayudar a las personas que sufren cáncer. Lucía se va a vivir este fin de semana con su novio y quiere volver a ejercer algún día de fisioterapeuta. El voluntariado, un punto más en común. Las dos se ofrecen para lo que la Fundación necesite. Y es que tienen toda la vida por delante: son jóvenes, guapas e inteligentes. Aunque todavía no han acabado sus tratamientos, las dos tienen presente que la vida sigue y "que esto te puede tocar a ti".

Pacientes Bianca y Lucía 3

Las dos se despiden con un abrazo y esperando quedar otro día.

Octubre 2009

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Página web actualizada 17/10/2019 04:52:57