Leucemia y fertilidad: un "milagro" llamado Vega

26 Jun 2020

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Ari, ex paciente de leucemia

Ariadna, Ari para los amigos. Nació en Sant Cugat del Vallès, provincia de Barcelona, un 6 de septiembre de hace 29 años. Con 18 años, cuando estaba estudiando primero de Historia en la universidad, sus planes se vieron truncados por un diagnóstico complicado: leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo. Toda su vida se paró…

Pero esta ha continuado y, además de ser una persona fantástica, Ari es mamá de Vega, que este año cumplirá 5 años. Vive en Sarria (Lugo) junto con su familia y es activa colaboradora de la Fundación Josep Carreras desde su diagnóstico.

Hablamos con ella del tema de la leucemia y la maternidad y fertilidad desde su experiencia.

Tras el diagnóstico, ¿recibiste información sobre cómo podía influir el tratamiento en un futuro embarazo?

En el momento del diagnóstico no tuve ningún tipo de información sobre cómo podía influir la quimioterapia en mi fertilidad. Tras un mes ingresada, y después de que mi padre desde el minuto 1 empezara a informarse sobre esta enfermedad y la posible infertilidad, decidimos preguntar a los médicos sobre este tema.

Una vez le planteamos el tema a mis médicos, me dijeron que, efectivamente, en muchos casos la quimioterapia puede afectar a la fertilidad, pero que, desgraciadamente, en mujeres no había un protocolo de actuación establecido en aquel momento. Puedo recordar que tenía un compañero de lucha ingresado pocos días antes que yo, y de la misma edad, el cual, en el momento del diagnóstico, poco después, le conservaron esperma por si en un futuro quería ser padre y no podía de forma natural. Este hecho me sorprendió, y es que en mujeres no existía tal protocolo. ¿El motivo? La preservación de tejido ovárico era mucho más costosa y sobre todo más larga que la de esperma, lo que hacía peligroso no iniciar el tratamiento de inmediato.

Tras expresar mi deseo de en un futuro ser madre, mis médicos decidieron desde la segunda sesión de quimioterapia administrarme una inyección llamada Decapeptyl ® (un análogo de la hormona liberadora de gonadotropina), fármaco que servía para proteger los ovarios y que te retiraba la regla durante el tiempo que durase el tratamiento. Esa inyección era una por mes y sesión de quimioterapia, y no podía extenderse más de 7 meses, pudiendo tener como consecuencia problemas de osteoporosis. Aun así, nos arriesgamos y seguimos el procedimiento indicado por el gran equipo médico de Mútua de Terrassa, donde fui atendida.

¿Antes de iniciar el tratamiento, te comentaron las posibilidades que existían sobre congelar óvulos por si en el futuro no podías quedarte embarazada?

Al no haber en esa época un protocolo establecido en cuanto a la fertilidad en la mujer, en ningún momento me comentaron cómo poder hacerlo. Mi familia y yo misma fuimos quienes les mencionamos esta posibilidad, pero nos dijeron que en mi centro hospitalario no hacían ese procedimiento, que ante todo lo importante era salvar mi vida (la preservación de tejido ovárico es una “operación” que se hace por laparoscopia y tiene sus riesgos en pacientes con mala coagulación debido al momento del tratamiento en que me encontraba), y que si lo hacíamos corría por nuestra cuenta.

Así pues, decidimos informarnos por nuestra cuenta (siempre con el consentimiento de nuestro equipo médico) y fuimos a la Clínica Dexeus, la mejor clínica (o de las mejores) en fertilidad. Me trataron de forma excelente, nos explicaron el procedimiento, garantías y precios, e incluso me dieron la posibilidad de que el propio hospital corriera con la mitad de los gastos ya que formaría parte de una especie de ensayo clínico.

Le dimos muchísimas vueltas, pero al final decidimos rechazar la posibilidad de congelar óvulos (tejido ovárico) ya que aunque pequeños, había riesgos, y preferimos dejar todo al azar, lo primero era salvarme yo, y en mi caso llegué muy afectada como para someterme a este procedimiento. Insisto, era mi caso particular.

¿Antes del diagnóstico tenías claro si querías ser madre?

Sí. Siempre quise ser madre a largo plazo.

Una vez finalizado el tratamiento, ¿solicitaste de nuevo información sobre las posibilidades que tenías de ser madre?

Una vez finalizado el tratamiento mis médicos me mandaron al ginecólogo para ver los parámetros hormonales, etc. Hay que decir que, en mi caso, me vino la regla al finalizar el tratamiento Era una buena noticia. Y el ginecólogo me dijo que no veía ninguna anomalía aparente.

Aun así, me insistieron en que este hecho no implicaba que en un futuro tuviera o no problemas para quedarme embarazada.

Me informé de otras posibilidades para ser madre, entre ellas la adopción, y es que tanto una madre adoptiva, natural o de donante, todas somos madres.

Tras finalizar el tratamiento, ¿cuánto tiempo pasó hasta que te quedaste embarazada? ¿Fue buscado y esperado o realmente creías que no era posible que te quedases embarazada en ese momento?

Sinceramente, fue todo muy rápido, acabé el tratamiento completo (después de la quimioterapia por vía aún estuve tiempo con mantenimiento de pastillas de quimio) y a los dos años fui madre. Mi hija fue buscada, pero en ningún momento pensé que sería tan rápido. Después de tanta quimioterapia… En mi caso, la enfermedad era una leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo candidata a trasplante de médula ósea que, al final no se realizó por falta de donante y buena respuesta al tratamiento. Estuve en remisión desde el primer bloque de quimioterapia, pero me tuvieron que hacer un tratamiento de consolidación de mayor intensidad. Obviamente todos pensamos que afectaría a mi fertilidad. Yo pensé que sería algo de años, el quedarme embarazada, y no, fue inmediato y de forma natural, sinceramente no me lo creía, y mis médicos menos.

Una vez que sabes que te has quedado embarazada, ¿tus hematólogos trataron este asunto contigo o tú necesitaste que valorasen tu situación?

Yo en ningún momento me puse en contacto con ningún médico previo embarazo. Después del positivo del test de embarazo, una de las primeras cosas que hice fue avisar a mi hematólogo, excelente médico pero también persona, y quería darle la noticia llena de felicidad pero también de nerviosismo. Tanto él, médico de referencia, como el resto del equipo médico, se pusieron super contentos y sobre todo me transmitieron muchísima tranquilidad. Me dijeron que, pasado el tratamiento, mi embarazo seguiría su curso natural, que estuviese tranquila, y que era una embarazada más.

¿Te daba miedo que tu enfermedad o los fármacos que te habían administrado durante el tratamiento (quimioterapia, corticoides…) pudiesen afectar al feto de alguna forma? ¿Qué te transmiten los médicos en este sentido?

La verdad es que no, ya que yo siempre confié ciegamente en mis médicos, y desde el primer momento me transmitieron total tranquilidad. A parte, me informé a través de la web de la Fundación de otras mujeres que fueron madres después del cáncer y todo ello calmó mis inquietudes y miedos.

¿El seguimiento del embarazo fue normal o hubo una supervisión y vigilancia especial?

En un inicio fue un seguimiento normal, pero después pasé a embarazo de alto riesgo por temas de tensión, nada que ver con mi enfermedad. Tenía la tensión algo alta y se aprovechó la ocasión para supervisarme más y quedarme también yo más tranquila. La única diferencia fue que en el hospital donde tuve a mi hija cada vez que tenías revisión te tocaba un médico o médica distinta, y de esta manera siempre me tocaba el mismo médico.

Finalmente, ¿el embarazo y el parto transcurrieron de forma normal?

Sí, fue un embarazo normal (con muchas náuseas por temas de vesícula ajenas a la leucemia obviamente), y un parto normal también y super rápido.

Vaya, la leucemia no afectó en ningún momento el transcurso de embarazo y parto, las “complicaciones” como tema tensión y vesícula fueron ajenos a ello, cosas que le pueden pasar a cualquier mujer.

¿Qué edad tiene tu hija? ¿Tienes pensado tener más?

Mi hija Vega tiene 4 años y medio, el 9 de setiembre hará 5 años. La verdad es que no, por temas personales (no médicos) no tengo pensado tener más, mi hija es para mí un milagro, una niña super especial con muchísimo significado y no me planteo más.

En último lugar nos gustaría que pudieras transmitir un mensaje a todas esas mujeres que ahora mismo están luchando contra algún tipo de cáncer de sangre y que están preocupadas por el tema de la maternidad en un futuro. ¡Seguro que puedes ayudar con tus palabras a muchas de ellas!

Ante todo, ¡mucho ánimo a todas vosotras en la lucha contra esta terrible enfermedad! Si vuestro sueño es ser madres, tarde o temprano lo lograreis, sea de forma natural o a través de los muchos tratamientos y métodos alternativos que por suerte existen a día de hoy. Mi experiencia como madre ha sido y es maravillosa, y mi enfermedad no ha interferido en ningún momento en ella, así que adelante y sin miedos.

¡Un abrazo grande!

Ari

 

Página web actualizada 13/10/2020 10:34:05