Carol

¡¡VIVIR POR LO MENOS HASTA LLEGAR A SER ABUELA!!

Paciente Carol 1
Carol durante su tratamiento

"Hola, mi nombre es Carol, vivo en una población cercana a Barcelona y tengo casi 33 años y digo casi, porque ahora prefiero ponerme años que quitármelos. Muchos entendéis el porqué, verdad?

Cuando tenía 29, cuatro meses y medio después de nacer mi hija, me diagnosticaron un Linfoma de Hodgkin, que luego clasificaron como del tipo esclerosis nodular, en un estadio IIA. El estado que me indicaron, más o menos para que se entienda en este tipo de tumores, significaba para mi que había afectación en varias cadenas ganglionares (mediastino, supraclavicular y axila), pero todas por encima del diafragma y sin síntomas asociados a la enfermedad. Esto último yo no lo tengo tan claro, pero así se clasificó.

Parece mentira cómo pasa el tiempo, pero este próximo noviembre se cumplirán tres años desde que me administraron la última sesión de quimioterapia. En mi caso mi tratamiento constó de 6 ciclos (12 sesiones) del esquema ABVD y no me tuvieron que irradiar. Concluidos tres ciclos, al hacer un PET-TAC de control para conocer la respuesta de dicho tratamiento, el resultado no podía ser mejor: todas las adenopatías habían disminuido considerablemente y no se registraba actividad tumoral. Pese a las buenas noticias, el plan de tratamiento no se modificó y mi "médico de la guarda", el Dr. Bosch, me indicó que teníamos que seguir con el plan inicial, así que todavía quedaban 3 ciclos más. Estas últimas sesiones, son las que se me hicieron más cuesta arriba. Lo que más me animaba cuando estaba en el hospital de día, enchufada a la máquina, era pensar que mi pequeñita me estaba esperando en casa. Sin duda, mi familia fue el motor que me arrancaba todos los días para continuar, pero sin mi hija no hubiera sido lo mismo. Ella ha sido y es el motivo por el que me merece la pena estar aquí y luchar lo que haga falta.

Desde que acabé el tratamiento en noviembre de 2007, sigo mis revisiones, ahora cuatrimestrales y los resultados siempre han sido satisfactorios, es decir, la enfermedad sigue en remisión. Algún susto nos hemos llevado porque algún indicador ha salido alterado, pero ya vamos sabiendo llevarlo, porque hay que saber que una pequeña dificultad a la hora de extraer una muestra de sangre, puede llevar a que algún dato resulte fuera de la normalidad. Por suerte, sólo hace falta repetir la prueba y se acabó la intranquilidad.

Adentrarme en una afición como es la fotografía y la edición digital, me alivió en gran parte durante el tratamiento, sobretodo me refiero a la sobrecarga emocional. Me ayudaba a tener la mente distraída y es una afición que hoy día sigo practicando, menos de lo que yo quisiera, eso también es verdad, pero es que las obligaciones son las obligaciones. Por esta razón, animo a todo aquel que esté afectado por este tipo de enfermedades, que retome sus aficiones o que investigue sobre cosas que le gustaría hacer, siempre dentro de las posibilidades. Para lograr un bienestar mental durante el proceso, creo que practicar tus aficiones es una de las mejores ayudas.

Tres años después, hago una vida completamente normal y cuando digo completamente normal, es que es así. No tomo ninguna medicación, ni tengo ningún impedimento. Sólo queda la huella de alguna batalla, pero estas marcas, estas cicatrices, me ayudan a recordar cómo he llegado hasta aquí, ya que sin lucha no hay victoria. Me encuentro bien, ya no queda rastro del cansancio que el tratamiento provoca. Ahora es cuando realmente puedo disfrutar de mi familia sin preocupaciones y desde luego, voy a hacer lo que esté en mi mano para llegar a tener un día una familia mucho más grande, con nietos!!! Mi marido, otro de mis pilares fundamentales, un santo por su paciencia y amor. Por supuesto, él será el abuelo de mis nietos, y quizá, el papá de un hermanito para nuestra hija Sandra.

Esta es mi historia, pero antes de despedirme, quisiera dejar un fragmento que escribí hace algún tiempo, también a modo de testimonio. Era una carta que le escribí a mi hija, que espero que algún día podamos leer juntas:

"...El tratamiento terminó, fui recobrando poco a poco las fuerzas que las batallas habían mermado, y fui muy feliz viéndote cumplir tu primer año de vida. Y poco después se reafirmó lo que ya dictaban las pruebas de meses anteriores, y es que el tratamiento había ganado al cáncer. Y tú, tú también le ganaste. Tú hacías que la angustia fuera una molestia pasajera. Si tú no hubieras estado, yo sólo hubiera querido dormir para olvidar, o irme para no sufrir. Ahora sólo sufro pensando en que esta lucha debe permitirme estar contigo. No temo a la muerte, pero me da pánico pensar que no me tengas a tu lado cuando me necesites, en pensar que no pueda darte todo mi cariño, cuidarte, alimentarte, consolarte. Pero todo este sufrimiento, esta cruz que llevaré a cuestas mientras viva, no me pesa, porque estás tú. Te quiero más que nada ni nadie en este mundo, por encima de mi vida, sin dudarlo ni un instante. Gracias hija..."

Este es mi plan, mi gran plan: Os deseo a todos mucha fuerza y ánimo para vencer vuestras luchas. Os dejo dos frases que compartieron conmigo y que siempre tengo presente: "De esto se sale" y "P'alante, siempre p'alante"!!!!"

Paciente Carol 2
Carol junto a su hija Sandra en la actualidad

Octubre 2010

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Página web actualizada 16/10/2019 20:16:41