Daniela

Mi nombre es Daniela Aguirre, vivo en Ciudad de Guatemala, soy estudiante de Derecho, tengo 23 años y soy sobreviviente de una Leucemia Linfoblástica Aguda.

Mi historia de amor y odio con esta enfermedad comenzó con un cansancio prolongado, sueño y falta de apetito, síntomas que cualquiera confundiríamos con el estrés cotidiano. Realmente no le puse mayor importancia hasta que con los meses comencé a sentir unos dolores constantes de cabeza que no me dejaban estar conmigo misma.

Consulté a un médico general que me dijo que tenía una de las anemias más pronunciadas que había visto, ¡6 de hemoglobina! Así que me hospitalizaron inmediatamente para hacerme estudios y transfundirme sangre. Me fui de ese hospital con más preguntas que respuestas, así que fui referida a una hematóloga para que viera mi caso. Gracias a Dios llegué al consultorio de mi hematóloga, que en el momento no halló nada raro, pero decidió dejarme en observación. El cansancio regresó, el dolor de cabeza también y los desmayos... Se programó mi biopsia de médula y ¡lotería señores!: Leucemia Linfoblástica Aguda tipo B.

Esa noche de un 24 de mayo la vida se me vino abajo, pero bueno, me sacudí el polvo y con la ayuda de Dios y la guerrera que tengo como mamá (soy hija única y ella y yo somos lo único que tenemos) empezamos el viaje a la sanación.

No han sido meses fáciles, pero han sido bendecidos en cada paso, he perdido más de lo que pueda enumerar: perdí a la mayoría de mis amigos, perdí amor, perdí libertad, perdí el cabello, perdí la capacidad de ser mamá; pero gané vivir, y eso es lo que me queda transmitir: que me tocó vivir esto para vivir de verdad, para experimentar el dolor y la alegría en su máxima expresión, para conocer el amor puro y desinteresado de las personas que han estado conmigo.

Desde hace cuatro meses estoy en remisión, y ¡hace dos REMISIÓN COMPLETA, 0% blastos de leucemia! Cada día agradezco mi milagro de vida y, aunque me quedan dos años de quimioterapia y soportar muchos de los efectos secundarios de las 49 sesiones de quimioterapia que llevo en tan corto tiempo, ¡me considero bendecida cada segundo!

A cada guerrera/guerrero que está pasando por esto, arriba el ánimo, arriba esos puños, vivan cada día al máximo, ¡que así se le gana a esta enfermedad! Ella no tiene, no tuvo y nunca tendrá nuestras vidas.

A día de hoy vivo una vida relativamente normal, donde recibo mi quimioterapia de mantenimiento cada semana.Aunque espero no necesitar un trasplante de médula, es tan grande saber que con una donación tan chiquita podrás dar vida a alguien que tanto lo necesita.

VIVIR la mejor pelea que podemos dar.

Y a los que puedan hacerlo, DONEN médula, es lo más hermoso que pueden hacer por alguien.

Página web actualizada 24/05/2018 11:00:25