Eliana

Mi nombre es Eliana, soy de Gran Canaria, tengo 26 años y me siento orgullosa de poder haber librado esta batalla y todo el aprendizaje que esto supuso en mi vida.

Todo empezó el verano de 2004, cuando recién había cumplido los 14 años. Tras síntomas recurrentes y una posterior visita al pediatra y alguna prueba, me mandaron a urgencias inmediatamente. A ello le sucedieron analíticas, biopsia, punción lumbar, escáner, etc. mientras estaba ingresada en el hospital.

Diagnóstico: linfoma de Hodgkin en estadio III-E avanzado con esclerosis nodular y afectación esplénica. Tenía una masa que sobresalía por la clavícula en la zona izquierda del cuello, oprimiendo principalmente mi pulmón izquierdo y llegando al bazo. 8 sesiones de quimioterapia más otras tantas de radioterapia. Nunca había estado en un hospital, ni siquiera habíamos oído hablar de esta enfermedad, pero ahí estaba, viviendo dentro de mí.

Cuando todo parecía ir bien, en una de las revisiones rutinarias a Madrid para hacerme un PET-TAC, descubren que tengo una adenopatía en la pala ilíaca izquierda. Me dieron más sesiones de quimioterapia y me programaron un trasplante autólogo para febrero de 2006.

De nuevo, iba a enfrentarme a algo totalmente desconocido. No sabía qué me iba a pasar, si iba a doler, si tendría fuerza mental y emocional para soportar ese aislamiento en una cámara sin poder recibir visitas, con el contacto físico limitado cuando más necesitas un abrazo o un beso de quien más quieres. Tocó pasar por una sesión de quimioterapia de 6 interminables días, aféresis y demás, pero siempre acompañada de mis padres y del personal sanitario que en todo momento me trató como "la niña" de planta, con mucho mimo y cariño, intentando que mi estancia allí fuera lo mejor posible, siempre tan atentos. Mucositis y mucha morfina, pero sin olvidarme de visualizar mi recuperación e intentando meditar, encontrarme a misma dentro de tanto desconcierto, soledad y oscuridad que sentía dentro de mí. Gracias al universo, respondí muy bien y mis defensas empezaron a subir como la espuma día tras día. Después de un mes y 10 días de "encierro" pude volver a casa para terminar de coger fuerzas y recuperarme.

Pero la cosa se complicó un poco tras un año de remisión, en 2007. De nuevo, control rutinario y ahí estaba el mal bicho otra vez. Esta vez en un ganglio en el abdomen. Había que coger al toro por los cuernos e ir a por el Beacopp, el cual me curaba o me mataba debido a su alta toxicidad y la resistencia que estaba teniendo la enfermedad. Pero fui más fuerte que la quimioterapia y que la enfermedad y logré sobreponerme a ellos. En agosto de 2007 terminé con las duras sesiones de Beacopp.

En ese tiempo, apareció un donante de médula en Francia, pero mis padres habían decidido ir en busca de un hermano y así poder extraer las células madres del cordón umbilical para ver si éramos compatibles, así que decidimos esperar contra el pronóstico de los médicos de otra posible recaída antes del nacimiento de mi hermano. ¡Pero el universo nos brindó el mejor regalo del mundo y es que, mi hermano y yo (nos llevamos 17 años y medio), somos gemelos medulares con marcadores 6 de 6!!! ¿No es maravilloso? Aunque lo mejor de todo es que, desde que terminé mi tratamiento de quimioterapia en agosto de 2007 estoy en REMISIÓN COMPLETA.

Unos 8-9 años viendo la vida con otros ojos, apreciando cada momento y cada detalle, cada abrazo, cada gesto de amor, dando gracias a todas las estrellitas del cielo por darme la oportunidad de conocerme mejor a mí misma y a quienes tengo al lado, de poder ser plenamente feliz con mi vida, de poder haber crecido personal, emocional y espiritualmente. Gracias también a todos los enfermeros y enfermeras que conocí por el camino, a los doctores y doctoras que nos ayudaron e informaron sin tapujos de todo lo que iba aconteciendo, a la ayuda psicológica que nos prestaron distintas fundaciones, compañeros de batalla, siempre #imparables.

Gracias por supuesto a mi familia, pero sobre todo a mis padres, a los que les debo la vida y más, siempre estuvieron fuertes a mi lado y dándome aliento y apoyo incluso cuando ellos flaqueaban. Ellos fueron los que directamente pasaron este trance conmigo y se lo "comieron con papas". Aprendieron junto a mí, me cuidaron mejor que a ellos mismos, se arriesgaron conmigo y apostaron por mí siempre, por mis ganas de luchar.

Aunque el día se ponga oscuro, siempre hay una estrella que permanece brillando en el firmamento, siempre hay una esperanza, un aliciente, una fuerza interna que jamás hubieras sospechado que está dentro de ti.

Mucho ánimo a todos. ¡A seguir luchando con todas tus ganas!

Un abrazo inmenso a todos.

Página web actualizada 24/05/2018 11:00:25