Gloria, imparable más allá de la vida

Testar a favor de nuestra Fundación es una forma de seguir colaborando, transformando la última voluntad en nuevas oportunidades para los pacientes. Es una manera de reflexionar sobre lo que tenemos y sobre quién hará un mejor uso. Si no hay herederos ni testamento, los bienes pasan a disposición del Estado.

Gloria vivió de cerca la leucemia. Su madre fue diagnosticada de esta enfermedad y, a pesar de la dura lucha, no logró vencerla. Por ella y por cada una de las personas que un día reciben esa dura noticia, el diagnóstico de una leucemia u otra hemopatía maligna, y por sus familiares y amigos, ella decidió hacer testamento de sus bienes a favor de la lucha contra la leucemia:

La verdad es que conoces la palabra leucemia así como de lejos, como si no fuese contigo, te dices: «Bah, esas cosas que les pasan a los demás… Ah, sí, el tenor Josep Carreras la tuvo y se curó. Fíjate, no será tan grave…». Hasta ese día en el que recibes la llamada que marcará para siempre tu vida.

Hay un antes y un después brutal desde aquel momento, jamás lo olvidaré. Salía de trabajar e iba pensando que tenía que ir a comprar un aperitivo para celebrar al día siguiente en la oficina la proximidad de la Navidad. Paro el coche para contestar al teléfono y era mi madre. Piensas: «Mira, la mami me llama para ir organizando las comidas y celebraciones que se acercan», pero me dice: «Mari (así me llamaba), hija, que estoy en urgencias, que ya me han dicho lo que tengo, es leucemia». Lo que se puede llegar a sentir es indescriptible, es un dolor tan profundo y tan agudo difícil de describir que, por eso mismo, no puedo hacerlo.

Los años siguientes fueron una lucha constante, una incertidumbre diaria. Se sufre, sí; se sufre mucho, muchísimo. Ella luchó con todas sus fuerzas, pero «el bicho» estaba comodísimo con ella, no la quería abandonar, hasta que decidió que Gloria, mi madre, debía dejar este mundo y descansar, por fin.

Durante la enfermedad de tu madre ya van cambiando muchas de tus creencias, valores, paradigmas de vida, prioridades, pero cuando ella muere y empiezas a «aterrizar» es cuando sientes esa potentísima llamada que se activa en tu interior que dice: NO puede ser que no sirva para nada el que mi madre ya no esté, no puede caer en el olvido, tengo que hacer algo, QUIERO hacer algo para contribuir a que, en la medida de lo posible, se pueda curar esta enfermedad y se pueda desahuciar «al bicho». Es en ese momento cuando, entre otras muchas cosas, siento la necesidad de dar a conocer la donación de médula ósea y la gran labor de la Fundación Josep Carreras y decido hacer testamento de todos mis bienes presentes y futuros en favor de la Fundación que lleva el nombre «de ese tenor que tuvo leucemia y se curó: Josep Carreras». Lo tuve claro. Fui al notario, redacté mi testamento y, en fin, que no tiene ningún mérito y siento cierto pudor en contarlo, pero… va por mí; va por ti, mamá; por todas las personas que reciben esa llamada y son diagnosticadas de esta enfermedad; por ellas y por sus familias y amigos.

Es dedicando recursos (dinero) para la investigación la única forma que tenemos, en este momento, de honrar la memoria y dignificar la muerte de aquéllos que lucharon y no llegaron. No quisiera acabar este pequeño relato sin hacer, de nuevo, un llamamiento a que TODOS los que podamos nos hagamos donantes de médula ósea. Es otra puerta que se abre para los enfermos. Gracias.

Página web actualizada 13/11/2018 16:44:37