Hala

Hola, me llamo Hala, tengo 22 años y quiero compartir con vosotros mi experiencia como donante de médula ósea.

Muchos ánimos a todos los que estéis pasando por un momento difícil. Recuerdo exactamente el momento en el que me dijeron que yo iba a ser la donante de médula ósea de mi padre.

Fue el 22 de junio. No habíamos pasado una buena noche, ya que fue cuando nos llegó la noticia de que el anterior donante encontrado por la Fundación Josep Carreras contra la Leucemia no podría serlo por motivos de salud. Por la mañana, estaba en mi trabajo cuando mi madre me mandó un mensaje diciendo “Hala, avisa en el trabajo de que el lunes no vas a ir. Te han elegido a ti como donante para tu padre”. No puedo describir con palabras lo que sentí en ese momento.

Lo siguiente que recuerdo es irme corriendo del despacho al baño porque tenía los ojos llenos de lágrimas de alegría y no quería llorar delante de mis compañeros. El lunes 25 de junio fue mi primera visita. Lo primero que me hicieron fue una analítica de sangre y algunas pruebas para comprobar que mantengo un buen estado general de salud (radiografía de tórax, electrocardiograma, pruebas funcionales respiratorias) y una revisión médica. En el mismo día, la doctora, junto con la enfermera, me explicaron en qué consistía todo el proceso ya que yo casi no tenía ni idea.

El martes 3 de julio fue mi segunda visita. Ahí me dieron el tratamiento que iba a durar 5 días, se trata de unas inyecciones subcutáneas indoloras que hacen que las células madre pasen del interior del hueso a la sangre en circulación. Me inyectaba 2 al día, una a las 7 de la mañana y la otra a las 7 de la tarde.

Empecé a sentir efectos secundarios al tercer día, pero solo se trataba en unas molestias en los huesos de la cadera. La extracción de las células madre fue el lunes 9 de julio. Me dijeron que el proceso duraría unas 4 horas o más, pero la verdad es que fue muy rápido, en 2 horas y media ya había terminado.

La extracción se hace por sangre periférica, consiste en extraer la sangre de una de las venas de los brazos, se pasa por unas máquinas llamadas “separadores celulares” que lo que hacen es separar las células madre de la sangre normal y ésta se devuelve por la otra vía que hay en el otro brazo.

Durante la extracción, no he sentido ningún dolor ni molestia. Durante todo el proceso he podido hacer vida completamente normal. El doctor y las enfermeras que han estado a mi lado han sido muy amables conmigo, les doy miles de gracias y gracias también a mi madre por ser tan paciente, sobre todo cuando estuve las dos horas en la cama sin poder mover los brazos y cada dos por tres le decía “Mamá, me pica la nariz, la mejilla, el brazo, ráscame aquí, un poco más abajo, más arriba”.

Estas donaciones suelen ser totalmente anónimas, pero en mi caso fue diferente. Nunca he sido donante y la verdad es que en ningún momento he dudado en echarme atrás. Si tuviera la oportunidad de repetirlo lo haría una y otra vez.

El trasplante de mi padre ha ido bien, sin complicaciones hasta el día de hoy. Fue ingresado el día 11 de julio, le hicieron el trasplante el día 20 de julio y después de 36 días ya está de vuelta en casa, muy débil, pero con muchas ganas de recuperarse pronto.

Página web actualizada 04/09/2018 09:33:14