Inmaculada

El día 16 de junio cumplí 25 años, bueno en realidad tengo 47 pero hace 25 años pasé por una de las experiencias más duras pero más edificantes de mi vida, un trasplante de médula.

Fue con 18 años que me diagnosticaron, en el hospital de Cádiz, una leucemia mieloide crónica. Fue un golpe muy duro para mí, siendo tan joven, pero también para mi familia, que siempre fue un gran apoyo.

Inmaculada, ex-paciente de leucemia 

En ese momento estaba terminando C.O.U y después  de unas semanas de los primeros tratamientos en los que no me encontré muy bien, pude terminar el curso, hacer la selectividad y empezar  la carrera. Fue la mejor opción, me sirvió para distraerme de lo que tenía encima, tengo que señalar que estuve 4 años con unas pastillas y pude llevar una vida normal, nunca estuve ingresada.

Cuando ya  se iba acercando el 5º año decidieron hacerme el trasplante de médula. El problema era que sólo tengo una hermana. Se empezaron a hacer las pruebas y resultó ser compatible, hasta el personal del laboratorio de Granada brindó con champan.

Desde la distancia en el tiempo todo me pareció muy rápido, pero lo más importante es que mi hermana no dudó en someterse a esta prueba, ni su familia. Tenía ya dos niños y de todo esto hace 25 años, ¡cuánto se ha avanzado desde entonces!

El trasplante me lo hicieron en Córdoba, en el Hospital Reina Sofía, y cuando llegué allí ingresé en la cámara aséptica. Fue muy duro estar sola, sin mi familia 29 días. Sólo los veía por unos cristales que estaban lejos.

Cuando llegó el momento extrajeron las células madre de la médula ósea de mi hermana y tal como llenaban las bolsas me las traían. Yo estaba tranquilamente, es un decir, en la habitación con un enfermero o médico no recuerdo, que estaba atento a todo lo que me ocurría. Lo que mejor recuerdo era que notaba el calor de la vida que me daba mi hermana.

Inmaculada, ex-paciente de leucemia con su hermana, su donante

Inmaculada y su hermana, su donante

Ella se recuperó rápidamente y yo a los 15 días empecé a fabricar nuevas células. Todo fue muy bien, de hecho, cuando salí de la cámara el médico comentó que casi no me había enterado de lo que era el trasplante. Así que poco a poco se fueron cumpliendo todos los plazos y cuando creyeron conveniente volví a mi casa, donde todo el mundo me esperaba con los brazos abiertos, aunque tuvieron que esperar un poco para acercarse a mí pues aún estaba baja de defensas.

También estaba allí mi novio, con el que llevaba 5 meses cuando me diagnosticaron la enfermedad y que, como he dicho antes, seguía allí casi 5 años después. Fue muy valiente de su parte, siendo tan joven, seguir adelante con la relación.

Hubo revisiones durante un tiempo pero poco a poco recuperé mi vida normal y pude terminar la carrera. De hecho, trabajo como profesora en  un instituto como siempre había sido mi ilusión.

Tres años después del trasplante fue el médico y mi padre también claro, quien nos dio el permiso para casarnos. En mayo hemos cumplido 22 años de casados y además tenemos dos hijos maravillosos de 11 y 6 años que podéis ver en la foto.

Inmaculada, ex-paciente de leucemia, con su marido y sus hijos

Bueno aún no termina la historia, queda mucho por contar, porque la vida sigue y aquí estoy para continuarla.

¡Mucho ánimo para todos!

Inmaculada

Si quieres informarte sobre qué es la donación de médula ósea para ayudar a muchos pacientes de leucemia a tener una oportunidad de curación, haz clic AQUÍ. Recuerda que la donación de médula ósea es altruista, anónima y universal. Si te inscribes como donante de médula ósea, has de estar dispuesto a hacer efectiva la donación para cualquier persona del mundo que lo necesite. Si quieres más información, escríbenos a donants@fcarreras.es o llámanos al teléfono gratuito 900 32 33 34.

También puedes hacerte socio de la Fundación Josep Carreras. Con muy poco, nos ayudarás a continuar investigando.

Página web actualizada 09/07/2019 16:37:24