Ismael

Hola,  somos los padres de Ismael, y esta es su historia, la historia de un campeón.

Ismael, ex paciente de leucemia, con la camiseta del Barça

Queremos empezar esta historia desde el día 28 de febrero de 2012, ya que para nosotros es el segundo día más feliz de nuestras vidas, después del nacimiento de nuestro hijo. Aquel 28 de febrero, Ismael finalizó su tratamiento, el que ayudó a que se recuperara de una leucemia linfoblástica aguda.

Ahora retrocedamos dos años en el tiempo, cuando nuestro campeón tenía 5 añitos y era un niño normal, que llevaba una vida normal y compaginaba sus estudios de primero de primaria con sus clases de baile y natación. Un día, se empezó a sentir mal, le dio fiebre y todo indicaba que tenía el típico virus que suele atacar a los niños en invierno.

No nos preocupamos, ya que solía sufrir otitis debido a sus clases de natación. Lo llevamos a su pediatra para que le hiciera un diagnóstico y le recetara algún medicamento o antibiótico adecuado. Le recetó el típico antibiótico de una semana de duración. Ya lo había tomado en otras ocasiones, por lo tanto sabíamos que al tercer día le solía desaparecer la fiebre. Fue entonces cuando empezamos a preocuparnos ya que, después de 5 días, la fiebre continuaba y empezó a dolerle el costado derecho. En cuanto nos dijo lo del dolor, decidimos llevarle al hospital. Esto sucedió un viernes. Acudimos al hospital La Paz, de Madrid, donde estuvimos 4 horas en urgencias donde le hicieron diversas pruebas hasta que nos dijeron que se tenía que quedar ingresado el fin de semana porque estaban dudando entre si lo que tenía era una neumonía o una tuberculosis. Allí empezó nuestro autentico sufrimiento, sin saber aún lo que en realidad tenía.

 

Ismael, ex paciente de leucemia

Nos sorprendimos bastante, no por lo de la posible neumonía, ya que con dos años había estado ingresado una semana por ese motivo, sino por lo de la tuberculosis, la cual creíamos que ya no existía en un país desarrollado, aunque estábamos equivocados, según nos comunicaron los miembros del hospital. Así pues, le hicieron la prueba de la tuberculosis, la cual tarda 2 días en salir los resultados y le hicieron una radiografía, en la cual se veía que tenía líquido entre el pulmón y la pleura, lo que le ocasionaba el dolor en el costado.

Paso el fin de semana e Ismael continuaba con fiebre, pero lo más extraño es que se sentía mejor e inclusive bailaba para su yaya en la habitación del hospital. El lunes por la mañana entró el médico que le llevaba y nos dio una buena noticia, la prueba de la tuberculosis había salida negativa, así que estábamos muy contentos, pero nos duró poco la felicidad. Aún recuerdo el momento en el que entraron 3 médicos en la habitación y nos dijeron las fatídicas palabras  "tenemos  malas noticias, su hijo tiene leucemia". En ese momento se me vino el mundo encima. La madre de Ismael estaba trabajando, pero su yaya yo, estábamos allí con él. Mi suegra me dijo tiempo después que me puse blanco y parecía que me iba a caer allí mismo. Mientras escribo esto, lo hago sin pensarlo, porque lo tengo encerrado en un lugar recóndito de mi mente,  porque si no, no podría contároslo sin echarme a llorar.

Sabía que la leucemia era una enfermedad grave, pero nunca había querido informarme sobre ello, ya que soy una persona muy sensible para los temas médicos. No sabía cómo decírselo a mi mujer, además tenía que esperar a que llegara al hospital para decírselo, porque no podía permitirme que cogiera el coche después de tan grave noticia. Así que dejé el palo de darle la noticia, a mi suegra. No hace falta que os lo cuente, ya que el sufrimiento de una madre después de algo así es inhumano.

Tenemos que agradecer eternamente a los médicos, enfermeras y auxiliares de La Paz, porque no perdieron ni un solo minuto, desde que nos dieron la noticia hasta que decidieron llevarnos a la sexta planta de maternidad, dedicada a la oncología infantil. Ese mismo día nos alojaron en una habitación de dicha planta y al día siguiente, le hicieron la prueba de la médula para verificar al 100% que lo que tenía Ismael era leucemia. Al día siguiente teníamos los resultados y eran positivos, aún teníamos la esperanza de que los médicos se hubiesen equivocado, pero no fue así, e inmediatamente empezaron a tratarle con la temida quimioterapia.

Ismael, ex paciente de leucemia

Llego el día 14 después de la prueba de la médula y así llegó la primera buena noticia; la quimio estaba haciendo efecto y la médula de nuestro hijo estaba completamente limpia. Los médicos se reunieron con nosotros, ya lo habían hecho antes para explicarnos todo y apoyarnos en lo que  necesitáramos, y nos comentaron que aunque la médula de Ismael estuviese limpia, había que terminar el tratamiento completo, el cual duraría dos años. Casi no nos dimos cuenta de lo largo que se hacen dos años, porque lo único que queríamos era que nuestro hijo se curara y volviese a su vida normal.

No quiero contaros detalles, porque os lo podéis imaginar, y los que por desgracia lo estáis viviendo, sabéis lo mal que lo pasamos todos durante el tratamiento. Pero podemos deciros que durante el tratamiento hubo complicaciones a causa de la pérdida de defensas, hemoglobina y plaquetas que ocasiona la quimioterapia. Ismael tuvo que ser operado de un absceso anorrectal  y estuvo ingresado en la UCI por una neumonía que había cubierto completamente uno de sus pulmones y parte del otro. Esto lo comento para que lo sepan aquellos padres que lo están pasando mal, porque quiero darles esperanza, y sé lo mucho que están sufriendo, pero el amor y  la esperanza son muy importantes en esos momentos.

Esto que os he contado pasó tan sólo en un tramo de siete meses, desde que lo diagnosticaron de leucemia, pasando por su operación, ingresó en la UCI y vuelta al cole en septiembre con sus compañeros. No era el mismo Ismael que sus compañeros y amigos conocían, sobre todo físicamente, ya que aún estaba en tratamiento y la quimio y demás medicación hacían mello en su aspecto y su forma física.

Ismael, ex paciente de leucemia, con sus padres

El primer día de la vuelta, tuvimos que ayudarle a subir la escalera del cole y su profesora le tuvo que llevar la mochila, pero los tres éramos los más felices del mundo, viendo como nuestro hijo volvía a su vida, aquella que nunca tuvo que haber abandonado, pero que por causas de la vida que no podemos controlar, le obligaron a abandonar.

Ahora podemos continuar donde lo dejamos al principio, en la actualidad. Hoy nuestro campeón  lleva casi 5 meses sin la medicación que le mataba y que a la vez le daba la vida, puedo decir gracias a Dios, a los médicos y al amor que tenemos en nuestra familia, que nuestro hijo está curado y tenemos la confianza de que será así para siempre.

Hoy ya no hace falta que lo ayudemos a subir escaleras, ni que le llevemos la mochila, ya se vale por sí mismo, ya que vuelve a ser aquel niño de 5 años que hizo un paréntesis en su vida de dos años.

Esta es la pequeña historia de un gran campeón como muchos hay en  todas partes del mundo, que han sufrido y están sufriendo, pero que tienen la esperanza de recuperar su vida como Ismael.

Algo bueno ha dejado esta historia, varias diría yo, pero la principal es el plan de Ismael, quien desea volver a sus clases de baile y estudiar mucho para poder ser de mayor un enfermero de la sexta planta del edificio de maternidad del hospital La Paz  y cuidar así de todos los niños que pasen por allí, que ojalá sean muy pocos o ninguno, si fuese posible.

Para finalizar esta gran historia de superación, queríamos agradecer a todos los auxiliares, enfermeros y médicos  de la segunda planta de infantil, urgencias, sexta planta de maternidad, cirugía y UCI  del hospital La Paz, en Madrid. También a las fundaciones Josep Carreras, Jugaterapia, Asion, Pequeño Deseo, La Cruz Roja y a todos los que ayudan y apoyan a los enfermos y a sus familiares.

¡Muchas gracias por todo!

Si quieres informarte sobre qué es la donación de médula ósea para ayudar a muchos pacientes de leucemia a tener una oportunidad de curación, haz clic AQUÍ. Recuerda que la donación de médula ósea es altruista, anónima y universal. Si te inscribes como donante de médula ósea, has de estar dispuesto a hacer efectiva la donación para cualquier persona del mundo que lo necesite. Si quieres más información, escríbenos a donants@fcarreras.es o llámanos al teléfono gratuito 900 32 33 34.

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Página web actualizada 24/05/2018 11:00:23