María Paredes Campillo

María Paredes murió en Barcelona un 22 de noviembre tras una larga enfermedad que la mantuvo ingresada en el hospital durante todo un año.

Diego, su pareja, la cuidó y permaneció a su lado hasta el último momento. Tres años antes, un encuentro fortuito en Calella de Mar les había convertido en inseparables.

Alegre, vital y buena persona, cuando falleció tenía 72 años. De su vida anterior se conoce muy poco, era reacia a dar explicaciones, prefería vivir el presente con total libertad olvidando las penurias del pasado. Al parecer, se había criado en un hospicio de monjas, lo que le influyó en su carácter, rebelde y aventurero. Casada varias veces, divorciada otras tantas, no tuvo hijos, por lo volcó todo su cariño en una ahijada a la que mantuvo y protegió hasta que, por diversas circunstancias, se sintió defraudada por ella dando por finalizada dicha relación para siempre. Su frustrada maternidad le llevó a hacer testamento en beneficio de los niños enfermos de leucemia.

La soledad era su única compañera cuando conoció a Diego. María era todavía entonces y a pesar de su edad, una mujer especialmente atractiva, presumida, simpática y de buen cuerpo. La chispa que se encendió entre ambos no dio lugar a titubeos, él abandonó a su familia, ella dejó su anterior residencia en Calella de Mar y se trasladó a Barcelona. Juntos disfrutaron de dos años maravillosos, les gustaba bailar, ir de excursión y salir con amigos, hasta que la enfermedad acabó con esos pequeños placeres. Un año después de morir María falleció también Diego.

Página web actualizada 13/11/2018 08:36:26