Paloma

¡Hola!

Mi nombre es Paloma, tengo casi 25 años, soy de Madrid y el 28 de mayo de 2018, me dieron una noticia: padeces un linfoma de hodgkin.

Cuando me dijeron ‘linfoma de Hodgkin estaba tan perdida, que pregunté: ¿Eso qué es?, la respuesta fue directa: - “Es un tipo de cáncer en el sistema linfático”. En ese preciso momento, mi vida, mi risa, mi ánimo...se vinieron abajo, solo pude mirar a mis padres y llorar. Jamás te pasa por la cabeza que algo, que tanta gente a tu alrededor padece, puede tocarte a ti. Pero sí, te toca y tienes que afrontarlo.

Después de pasar horas llorando con mis padres y mis tíos, decidí plantarme y decir: - "Se acabó, vamos a hacer lo que haga falta hacer". Jamás olvidaré, las caras de mis padres, abrazados, mirando a su única hija y pensando por dentro: ¿Por qué a ella?. Ni a mi tío, sollozando, diciéndome que si se me caía el pelo ya crecería; ni a mi tía agarrándome la mano animándome: ¡Saldremos de aquí, sí o sí!’.

Llegó el momento de conocer a mi hematóloga y… qué suerte que tengo ¡es maravillosa!. Ella me explico todo: cómo serían las pruebas, los tratamientos, como me pondrían el catéter y me habló de los efectos secundarios. Tuve mucho miedo, infinidad de dudas y preguntas, pero decidí que "EL BICHO", como yo le llamo, no iba a poder conmigo. Él no tenía ni idea de con quien se había metido. Iba a poder con él e iba a seguir viviendo.

Fueron 6 ciclos de quimioterapia, 12 sesiones. Cada una de ellas era una aventura, pero aprendes. Aprendes viendo a tus compañeros de sillón y viendo a cada una de las enfermeras sonreírte. Qué maravilla que existan personas, que en su trabajo sepan que tienen que sacarte una siempre sonrisa.

Mi última sesión de quimioterapia fue el 7 de diciembre. Yo sabía que la Navidad la tenía que celebrar como mi familia se merecía pero, sobre todo, como yo me merecía. El día 20 de diciembre me realizaron el PET-TC de final de tratamiento.  Ese día a última hora tuve los resultados y entonces ¡empecé a vivir!: la actividad tumoral era negativa por segunda vez. Me dejaban celebrar las navidades como me merecía y en enero, volveríamos para consolidar el tratamiento con radioterapia.

Año nuevo, vida nueva y radioterapia al canto para rematar a ese "BICHO". Fueron 15 sesiones y las superé con creces. A los pocos días la oncóloga me dio el alta radioterápica. Y ahí mi cuerpo sí que empezó a descansar un poco más, gritando y saltando por dentro. Pero, aún faltaba la parte más importante...

Este 5 de marzo me hice la analítica que mi hematóloga me mando. Volví a entrar a esa consulta y la doctora me volvió a mirar con esa sonrisa: - “Estás en remisión completa. Nos vemos ya dentro de tres meses. Todo está bien”. Lloré, abracé a mi madre y le dije: - “Una vez más, hemos ganado”.

En aquel momento empezó mi nueva vida. No pierdo el miedo, porque esto no acaba aquí, pero puedo decir bien alto: ¡He podido con el bicho y ahora toca vivir!. Ahora sé que, en estos casi 9 meses, el hecho de repetirme constantemente: - "Tú puedes, un pasito más”, hizo que no me rindiera y que no cayera jamás.  

Mi entorno dice que lo he llevado como una auténtica guerrera. Yo simplemente les digo que lo he llevado lo mejor que he podido, que jamás me rendí aun y teniendo miedo. He aprendido tantas cosas… jamás imaginé que sería tan fuerte. Estoy orgullosa de mí.

 No niego que fue duro y difícil, pero una de las cosas más importantes de todos estos procesos, es la actitud. Solo os digo una cosa: ¡Guerreras, guerreros! Jamás os rindáis. Luchad por sobrevivir, pero sobre todo por vivir. Se puede ganar la batalla. Todo el ánimo del mundo y recordad siempre: ¡Un pasito más, que si se puede!

Página web actualizada 24/10/2019 16:01:57