Rosa Ramiro

"Hace algún tiempo tuve la fortuna de caer gravemente enferma"

"Hace algún tiempo tuve la fortuna de caer gravemente enferma", así empieza Rosa el relato de su enfermedad, una leucemia promielocítica aguda, mediante un libro que publicó hace ya algunos años: Recuperar la luz. "El tesoro de conocimientos y experiencia vital que me ha reportado esa vivencia bien vale sus riesgos. Lo siento tal cual. Para haber llegado a este claro convencimiento ha sido determinante, en mi opinión, el modo en que viví la experiencia de enfermedad. No sé si lo que nos acontece sucede por una mera concatenación de azares o si bien media una necesidad que justifica todo lo que ocurre. Sí sé que a partir de aquel día en que se paró el tiempo medido, todo ha sucedido como si no pudiera ser de otro modo".

 Paciente Rosa 1

 

Fotografías del rostro de Rosa durante su enfermedad

Carlos Canal y Rosa Ramiro, médicos ambos y, en este caso, médico y paciente, documentan con forma de diario la evolución de una situación límite, el cáncer, mientras que con fotografías y textos proponen una experiencia de fototerapia con la que crean un mosaico extraordinario sobre las emociones y la vida en la enfermedad.

"Todo comenzó cuando, recién estrenada en mi condición de paciente hospitalaria, apareció en mi habitación un tipo de aspecto peculiar. Tras presentarse como mi médico y comunicarme que se me iba a aplicar determinado protocolo de tratamiento quimioterápico, utilizó pocas palabras para hacerme saber que me hallaba al otro lado del espejo. No he aclarado que aquel tipo -que obviamente era Carlos- no venía solo. Le acompañaba, colgada de su cuello y reposando sobre la bata, una cámara fotográfica, un cíclope dispuesto a hacer de notario del reto que se me planteaba. La idea era reflejar mis sensaciones a través de fotografías a lo largo de mi estancia allí; también fotografiaríamos cada vez mi rostro, como un modo de no olvidar mi identidad a pesar de los cambios físicos que pudiera experimentar mi aspecto durante el proceso. Así comenzó todo, casi como un juego. Uno de cada dos días, buscaba en el reducido entorno una imagen que simbolizara lo que ocurría dentro de mí. Sin haber visto el resultado impreso, la imagen quedaba negativizada en mi mente, para acabar revelándose en forma de líneas escritas que escapaban de mis dedos como si el suceso de apretar el botón de la cámara hubiera puesto en marcha un mecanismo imparable", comenta Rosa en su libro.

Paciente Rosa 2

Rosa, actualmente

La leucemia pilló a Rosa con 28 años y a escasos días de presentarse al examen MIR para ser médico. Tras su recuperación decidió dedicarse a la medicina privada y ahora es médico en una consulta de nutrición y obesidad. ¿Sus planes? "Ir coleccionando buenos momentos y acaparar cuantos más mejor".

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Página web actualizada 24/03/2019 12:00:14