Sergi

Nuestra historia comienza cuando, en 2012, a causa de una osteomielitis (infección en un hueso del pie) nuestro hijo Sergi es diagnosticado de Leucemia Promielocítica Aguda.

¡Que palabra más fea y difícil de pronunciar! Con mi segunda hija en la barriga a punto de dar a luz y una maleta llena de miedos llegamos al hospital de la Vall d’Hebron de Barcelona, nuestra nueva casa durante unos cuantos meses. Para entonces Sergi tenía 4 años y medio. 

Sergi, en 2012, cuando fue diagnosticado.

Pruebas...portacat...hemogramas...quimios...fiebres...infecciones... En medio de todo esto, Berta, mi pequeña, decidió nacer cuando más la necesitábamos y di a luz aquellos días tan duros. Tras 3 fases de quimioterapia combinada con otros fármacos llegó la buena noticia: ¡¡remisión completa!! Vida normal y pronto al cole, a jugar a futbol... Pero, otra vez, la enfermedad nos volvió a sacudir y en agosto de 2014, en una punción de médula de revisión, y ya casi habiendo pasado página, apareció otra vez la palabra fea. La palabra que lo cambia todo. Esta vez fue más duro, más difícil... Trasplante de médula ósea... ufff!!!...

Sergi comenzó en septiembre el tratamiento para la recaída de la leucemia. Tras conseguir que la enfermedad remitiese, los médicos de Sergi iniciarion, a través del Registro de Donantes de Médula Ósea de la Fundación Josep Carreras, la búsqueda de un donante de médula ósea compatible ya que su hermana Berta no es compatible con él. Nos dejaron unos días libres para ir a casa en Navidad. Fue una Navidad extraña La palabra que quizá mejor la define es miedo. Miedo a lo que se nos venía encima. Mucho miedo. Y el 12 de enero de 2015, Sergi entró en las cámaras de aislamiento. El 22 de enero recibió el trasplante de médula ósea gracias a la solidaridad de un desconocido. 

Sergi, ya en la cámara de aislamiento, con su padre, Sergio.

Hoy cumple dos años de aquel día, aquel día que gracias a un donante no emparentado alemán y, gracias a la Fundación Josep Carreras y la gran labor que realizan, mi hijo tuvo una oportunidad de seguir luchando. Atrás quedan los malos momentos, que han sido muchos: tres ingresos en el hospital desde el trasplante, uno de ellos por una anemia hemolítica que llevó a Sergi a la UCI; muchos pinchazos, pruebas, viajes a Barcelona, no tener pelo; la cortisona y lo que conlleva, cambios físicos, llorar porque te digan "gordo" y porque todo el mundo te mire; no poder ir al cole ni bañarte en la piscina, no poder comer muchas cosas, rehabilitación, dolores... y el no poder hacer lo que hacen el resto de tus amigos.

Sergi junto a su hermana, Berta, durante su recuperación.

Pero por delante nos quedan los buenos momentos, que también los hay y muchos: la Fundación Ronald McDonald, nuestro nuevo "hogar" mientras Sergi estuvo en tratamiento; los buenos momentos en el hospital, partidas de cartas, futbolín, pegar millones de cromos de fútbol, compañer@s de habitación que son geniales, las personas que hemos conocido (mamás...papás…abuel@s...ti@s…) que, día a día, luchamos por lo mismo: por nuestros niñ@s. Quiero expresar todo mi cariño hacia ellos y hacia las enfermeras, los médicos, los auxiliares, en definitiva, gracias al gran Hospital de la Vall d’Hebron por tendernos su mano y curar a mi hijo. 

Sergi junto a su hermana, Berta, en 2016.

Sergi acaba de cumplir 9 años y puedo decir que es un niño feliz. Juega al futbol, que es su gran pasión, corre, ríe… Poco a poco vemos más cercano el momento de volver al cole. Él conoce sus límites y, aunque cada día sean menos, él los sabe gestionar. Todo esto que hoy os cuento hubiese sido muy difícil de no ser por el apoyo incondicional de nuestras familias que han estado ahí... SIEMPRE, de nuestros amig@s y de la nueva familia que hemos creado desde que entramos en esa primera planta de onco-hematología del hospital de la Vall d'Hebron. He conocido a tantos ángeles que ahora nos cuidan desde el cielo que cada noche al acostarme doy las gracias por tener a Sergi a mi lado. Todavía nos quedan batallas por pelear pero juntos, los cuatro, y con todas las personas que nos quieren y apoyan… ¡¡¡seguro que las iremos ganando!!! Espero que nuestro testimonio sirva de ayuda a alguna persona que esté pasando por lo mismo que nosotros. Para ellos, todo mi apoyo y mi fuerza. Sergi, estoy super orgullosa de tí y, aunque no te mereces todo lo has pasado, ha hecho de ti un ser especial y único. Te quiero. Te queremos.

 

Noelia (mamá de Sergi)

 

 

Sergi, recientemente, durante un partido de fútbol junto a su padre.

Sergi, las últimas Navidades.

Sergi, Berta, Noelia y Sergio.

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