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La leucemia linfática crónica

La leucemia linfática crónica (LLC) es el tipo de leucemia más frecuente en los países occidentales.

La información proporcionada en www.fcarreras.org sirve para apoyar, no reemplazar, la relación que existe entre los pacientes/visitantes de este sitio web y su médico.

Información avalada por   Información avalada por la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia.

Información revisada por el Dr. Tycho Baumann, Especialista en Hematología, Hospital 12 de Octubre – Universidad Complutense de Madrid. Miembro del comité científico GELLC.

La leucemia linfática crónica (LMC) es un tipo de cáncer de las células de la sangre que se origina en la médula ósea. Ver apartado Leucemia, médula ósea y células sanguíneas.

La leucemia linfática crónica (también denominada leucemia linfocítica crónica o LLC) es un cáncer de la sangre en el que la médula ósea y los órganos del sistema linfático producen demasiados linfocitos B, un tipo de glóbulo blanco.

En condiciones normales, los linfocitos B y T son los encargados de combatir las infecciones, bien mediante la producción de anticuerpos que atacan a los elementos nocivos que invaden o se producen en nuestro organismo (linfocitos B), bien atacándolos directamente (linfocitos T).

En la LLC, los linfocitos B infiltran progresivamente la médula ósea, los tejidos linfáticos (ganglios y bazo fundamentalmente) y otros órganos como por ejemplo el hígado. Las manifestaciones clínicas o síntomas de la enfermedad son consecuencia de dicha infiltración que desplaza a los elementos normales de la sangre e impide el correcto funcionamiento de los órganos afectos. Adicionalmente, los linfocitos producidos no funcionan correctamente y no pueden cumplir su misión de defensa del organismo.

La LLC es la leucemia más frecuente en los países occidentales (20-40% del total de leucemias) siendo una enfermedad rara en países orientales. En España cada año se diagnostican alrededor de 30 nuevos casos por millón de habitantes, unos 1.400 nuevos casos cada año en España.

Habitualmente, la LLC afecta a personas mayores de 60 años (edad mediana de 70 años; tan sólo el 20% son menores de 65 años), siendo extremadamente excepcional en niños, y progresa muy lentamente. En muchos casos las personas que padecen esta enfermedad no presentan síntomas durante años, a veces nunca.

Se desconoce por qué aparece la leucemia linfática crónica, si bien es la única leucemia en la que se ha descrito una mayor incidencia entre los miembros de la familia (5%).

La leucemia linfática crónica, como otros tipos de cáncer, no es contagiosa.

Ver apartado Leucemia, médula ósea y células sanguíneas.

Es frecuente que en las etapas iniciales de la leucemia linfática crónica los pacientes no noten ninguna molestia. La forma más frecuente de presentación de esta enfermedad es el hallazgo casual de una alteración analítica solicitada por otro motivo. En más del 80% de los pacientes la LLC se diagnostica por una analítica rutinaria o de forma casual ya que suelen estar totalmente asintomáticos.

En el resto de los casos, los principales síntomas pueden ser: astenia (debilidad pronunciada), adenopatías (aumento de tamaño de los ganglios linfáticos) e infecciones repetidas. No es extraño que haya esplenomegalia (inflamación del bazo) o hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado) que pueden producir molestias abdominales. A diferencia de lo que ocurre en los linfomas, la sintomatología constitucional como fiebre, sudoración nocturna y pérdida de peso no son frecuentes (10%).

Para diagnosticar la leucemia linfocítica crónica (LLC) es necesario comprobar que existe linfocitosis, es decir, un aumento mantenido de linfocitos en la sangre. En la LLC este aumento suele ser de al menos 5 x 10⁹ linfocitos por litro (≥5 x 10⁹/L), y se trata de linfocitos procedentes de la misma célula original (clonales).

Además del análisis de sangre habitual, se realiza en el laboratorio una prueba más específica (inmunofenotipo mediante citometría de flujo) que permite confirmar que esos linfocitos tienen las características propias de la LLC. En algunos casos también se estudia el ADN de estas células (citogenética FISH o estudio molecular) para obtener más información sobre la enfermedad y cómo podría evolucionar.

En la mayoría de las personas no es necesaria una biopsia de médula ósea. Esta prueba, que consiste en obtener una pequeña muestra del hueso de la cadera, solo se realiza cuando hay dudas en el diagnóstico.

Tampoco suele ser necesario hacer una biopsia de un ganglio linfático. Se reserva para los casos en los que se sospecha el síndrome de Richter, una situación poco frecuente en la que la LLC puede transformarse en un linfoma de crecimiento más rápido.

Por último, es habitual realizar una prueba de imagen, generalmente un TAC o escáner, para saber qué ganglios linfáticos están afectados y en qué zonas del cuerpo.

En Europa se acostumbra a utilizar la clasificación de Binet para caracterizar a la LLC. Se distinguen tres estadios diferenciados, según el número de grupos de tejido linfático afectados (ganglios linfáticos del cuello, ganglios linfáticos de la ingle, ganglios linfáticos de las axilas, bazo e hígado) y si el paciente tiene o no anemia (pocos glóbulos rojos) o plaquetopenia (muy pocas plaquetas).

  • Estadio A de Binet: menos de tres áreas linfáticas agrandadas, no anemia ni plaquetopenia.
  • Estadio B de Binet: tres o más áreas linfáticas agrandadas, no anemia ni plaquetopenia.
  • Estadio C de Binet: anemia y/o plaquetopenia.

En Estados Unidos se acostumbra a establecer esta clasificación mediante el sistema Rai, que va desde 0 (sólo linfocitosis), 1 (se añaden adenopatías en los territorios anteriormente mencionados), 2 ( si bazo y /ó hígado están afectados), 3 (presencia de anemia por infiltración medular) y 4 (presencia de plaquetopenia por infiltración medular) Los estadios A y 0, de Binet y Rai respectivamente, serían de bajo riesgo, B y 1-2  serían de riesgo intermedio y C y 3-4 serían de riesgo alto.

Los pacientes con una LLC en fase inicial (riesgo bajo) no suelen requerir tratamiento durante años y pueden llevar una vida normal, excepto por los periódicos controles a los que están obligados para controlar si la enfermedad progresa o se mantiene estable.  A menudo, convivir con una enfermedad que requiere vigilancia sin tratamiento puede ser un reto emocional para muchos pacientes, por lo que la comunicación con su médico es fundamental.

Los criterios para iniciar tratamiento son la presencia de:

  • Síntomas sistémicos muy evidentes (fiebre, sudoración, pérdida de peso).
  • Adenopatías o esplenomegalia de gran tamaño que causen molestias al paciente.
  • Infecciones de repetición.
  • Aumento progresivo de la anemia y/o plaquetopenia.
  • Tiempo de duplicación de los linfocitos muy rápido (duplicación de la linfocitosis en menos de 6 meses).
  • Complicaciones autoinmunes (anemia y/o trombopenia) que no responden al tratamiento corticoide.

Los recuentos muy elevados de linfocitos no son, por sí solos, criterio para iniciar el tratamiento.

En los últimos 10 años, el tratamiento de la leucemia linfocítica crónica (LLC) ha experimentado avances muy importantes. La quimioterapia clásica, que durante décadas fue el tratamiento habitual, ha sido sustituida en la mayoría de los casos por tratamientos dirigidos, diseñados para actuar de forma más específica sobre las células de la enfermedad y con menos toxicidad.

Estos tratamientos modernos pueden administrarse:

  • De forma continua, mientras resulten eficaces y bien tolerados, o
  • Durante un tiempo limitado, en combinaciones que permiten suspender el tratamiento tras alcanzar una buena respuesta.

Gracias a estos avances, muchas personas con LLC pueden mantener la enfermedad controlada durante años, con una buena calidad de vida.

¿Cuándo es necesario empezar el tratamiento?

No todas las personas diagnosticadas de LLC necesitan tratamiento inmediato.
De acuerdo con las recomendaciones internacionales, el tratamiento solo se inicia cuando la enfermedad produce síntomas o complicaciones, siguiendo criterios médicos bien establecidos (criterios iwCLL).

Esto implica que:

  • La LLC sin síntomas no debe tratarse, aunque existan factores biológicos de mayor riesgo.
  • Esta estrategia de seguimiento activo se conoce como “watch and wait” (observar y esperar o más bien vigilancia activa) y es segura.
  • Los estudios clínicos han demostrado que iniciar el tratamiento antes de que sea necesario no mejora la supervivencia y puede causar efectos secundarios innecesarios.

Antes de comenzar un tratamiento, el equipo médico suele:

  • Repetir o completar algunas pruebas (estudios genéticos como FISH, TP53 o IGHV, y pruebas de imagen).
  • Valorar el estado general del paciente y la presencia de otras enfermedades.

Siempre que sea posible, se recomienda la participación en ensayos clínicos, ya que permiten acceder a tratamientos innovadores y contribuyen al avance de la investigación.

  • Una vez decidido que es necesario iniciar tratamiento, la elección se adapta de forma individualizada teniendo en cuenta:
  • Las características biológicas de la LLC.
  • La edad y el estado general.
  • La presencia de otras enfermedades, especialmente cardiovasculares.
  • Las preferencias personales, familiares y las necesidades del día a día del paciente.

Como alternativas terapéuticas existen varias opciones:

1. Tratamientos dirigidos (terapia de diana)

a) Inhibidores covalentes de la tirosina quinasa de Bruton (BTK)

Estos medicamentos bloquean la proteína BTK, fundamental para la supervivencia de las células de la LLC.

Incluyen:

  • Ibrutinib (primera generación).
  • Acalabrutinib y zanubrutinib (segunda generación, con mejor tolerancia).

Características principales:

  • Se administran por vía oral (comprimidos).
  • Habitualmente se toman de forma continua.
  • Son muy eficaces, especialmente en pacientes con alteraciones genéticas de alto riesgo.
  • Pueden utilizarse tanto al inicio de la enfermedad como en recaídas.

Aspectos a tener en cuenta:

  • Pueden producir efectos secundarios, sobre todo cardiovasculares (hipertensión, alteraciones del ritmo cardíaco o tendencia al sangrado).
  • Requieren seguimiento médico regular.
  • En algunos casos, con el tiempo, la enfermedad puede desarrollar resistencia al tratamiento.

 

b) Inhibidores de BCL2 (tratamientos de duración limitada)

El principal fármaco de este grupo es venetoclax.
A diferencia de los tratamientos continuos, este enfoque se basa en combinaciones administradas durante un tiempo definido, con el objetivo de lograr una respuesta profunda y luego suspender el tratamiento.

Las opciones más utilizadas son:

    • Venetoclax + obinutuzumab
      • Duración aproximada de 12 meses.
      • Opción de primera línea, incluso en pacientes de mayor riesgo.
      • Incluye infusiones intravenosas al inicio.
    • Venetoclax + ibrutinib
      • Tratamiento totalmente oral.
      • Duración aproximada de 15 meses.
      • Permite suspender el tratamiento si se alcanza una respuesta profunda.

Los estudios más recientes han demostrado que estas estrategias son eficaces tanto en pacientes de riesgo estándar como en pacientes con características biológicas de mayor riesgo.
Al tratarse de tratamientos de duración limitada, permiten largos periodos sin medicación, con buena calidad de vida. En caso de recaída, en algunos pacientes puede considerarse repetir el mismo tratamiento.

Nuevas combinaciones, como acalabrutinib + venetoclax, buscan aumentar la eficacia y reducir los efectos secundarios.

c) Otras opciones en situaciones muy concretas

    • Idelalisib + rituximab
      • Uso muy limitado.
      • Reservado para pacientes que ya han recibido varios tratamientos y no tienen otras alternativas.
      • Puede asociarse a infecciones y otros efectos adversos relevantes.

 

2. Quimioinmunoterapia

En la actualidad, el papel de la quimioterapia en la LLC es muy reducido.

  • Ya no se recomienda en pacientes jóvenes o en buen estado general.
  • Los tratamientos dirigidos son más eficaces y mejor tolerados.
  • Puede considerarse únicamente en personas muy mayores o frágiles.
  • En situaciones muy concretas, pueden utilizarse esquemas sencillos adaptados a cada paciente.

 

3. Tratamiento de soporte y cuidados integrales

La LLC afecta al sistema inmunitario, por lo que el cuidado del paciente va más allá del tratamiento de la enfermedad.

Medidas fundamentales incluyen:

  • Vacunación frente a gripe, neumococo, COVID-19 y herpes zóster, incluso durante la fase de observación. Las vacunas inactivadas son seguras y muy importantes para reducir el riesgo de infecciones.
  • Prevención y tratamiento precoz de las infecciones.
  • Administración de inmunoglobulinas en casos seleccionados.
  • Control de enfermedades asociadas, especialmente las cardiovasculares.
  • Apoyo psicológico y social, tanto para los pacientes como para sus familiares.

Aunque estos tratamientos no curan la LLC, permiten controlarla durante muchos años, manteniendo una buena calidad de vida.

 

4. Terapia celular y trasplante

Trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos

  • Es la única opción con potencial curativo.
  • Debido a su toxicidad, se reserva a pacientes jóvenes con enfermedad muy agresiva y sin otras alternativas.

 

Terapia con células CAR-T

  • Tratamiento innovador que utiliza células del propio paciente modificadas en el laboratorio.
  • Indicado en casos muy seleccionados tras múltiples tratamientos o en transformación agresiva.

  • En España, actualmente disponible principalmente en ensayos clínicos o situaciones especiales.

 

Trasplante autólogo

  • Ya no se utiliza en la LLC.
  • No es curativo y ha sido superado por los tratamientos modernos.

 

5. Nuevas opciones en desarrollo

La investigación en LLC es muy activa y continúa ofreciendo nuevas opciones: 

  • Pirtobrutinib: nuevo inhibidor no-covalente de BTK, ya aprobado para el tratamiento en España, eficaz incluso tras el fracaso de otros tratamientos. 
  • Degradadores de BTK: fármacos que eliminan directamente esta proteína y han mostrado eficacia en pacientes con enfermedad avanzada. 
  • Nuevos inhibidores de BCL2, como sonrotoclax o lisaftoclax. 
  • Anticuerpos biespecíficos, que activan el sistema inmunitario del propio paciente. 

Aunque su desarrollo en LLC es complejo, los resultados iniciales son prometedores. 

 

6. Transformación a síndrome de Richter (linfoma agresivo)

En un pequeño porcentaje de pacientes, la LLC puede transformarse en un linfoma más agresivo, conocido como síndrome de Richter. 

  • Requiere un tratamiento específico, distinto al de la LLC. 
  • Tradicionalmente se ha tratado con quimioterapia intensiva. 
  • Actualmente se están investigando combinaciones con inmunoterapia y tratamientos dirigidos. 
  • Estos casos deben ser atendidos en centros especializados. 

Los pacientes que han sufrido una trasformación a Síndrome de Richter deben ser tratados como un linfoma agresivo (ver capítulo de linfomas no Hodgkin).

El pronóstico de un paciente con LLC es sumamente variable dependiendo de la presencia o ausencia de una serie de factores pronósticos como son: el estadio de la enfermedad, el tiempo de duplicación de la cifra de linfocitos, la elevación de beta2 microglobulina en sangre, la presencia de determinadas alteraciones citogenéticas (trisomía 12 o deleciones del cromosoma 11 o 17), el incremento de determinados marcadores séricos, como la expresión  de las proteínas ZAP-70 o CD38, la presencia de la mutación de la TP53, y el estado mutacional en la región variable del gen de las inmunoglobulinas. Así por ejemplo los pacientes con mutaciones en la región variable del gen de la inmunoglobulina tienen un mejor pronóstico ya que tienden a progresar muy lentamente, no suelen requerir tratamiento, y pueden vivir muchos años. 

Con las nuevas terapias aprobadas para la LLC (ibrutinib y similares, y los inhibidores de BCL2 como venetoclax) el pronóstico de los pacientes que clásicamente era más desfavorable ha mejorado mucho, si bien existen determinados subgrupos (como los que presentan la mutación TP53 y/o la deleción del cromosoma 17) que continúan teniendo una pobre respuesta a los tratamientos. 

El 5-10% de los pacientes con LLC sufren una evolución a una variedad agresiva de linfoma, denominada Síndrome de Richter, que requiere de tratamiento quimioterápico intensivo. 

En un porcentaje pequeño de pacientes (5%) presentan (antes o después del diagnóstico de LLC) segundas neoplasias (piel, tracto digestivo y pulmón). 

El pronóstico de la leucemia linfocítica crónica (LLC) es muy variable. Algunas personas pueden vivir muchos años sin necesitar tratamiento, mientras que otras requieren tratamiento antes o presentan una evolución más rápida. 

Gracias a los avances terapéuticos de los últimos años, la mayoría de los pacientes con LLC tienen hoy una esperanza de vida larga y pueden mantener una buena calidad de vida, considerándose en muchos casos una enfermedad crónica controlable. 

El pronóstico depende de distintos factores relacionados con la enfermedad, su biología y la situación general de cada persona. 

Factores pronósticos relacionados con la enfermedad 

Algunos factores clínicos ayudan a estimar la evolución de la LLC, como: 

  • El estadio de la enfermedad en el diagnóstico (Binet/Rai). 
  • La rapidez con la que aumentan los linfocitos en sangre. 
  • La elevación de marcadores en sangre como la beta-2 microglobulina. 

Estos datos, en conjunto con los factores biológicos,  permiten valorar si la enfermedad evolucionará lentamente o si será necesario iniciar tratamiento antes. 

 

Factores biológicos y genéticos 

Los factores biológicos son hoy fundamentales para conocer el pronóstico y elegir el tratamiento más adecuado: 

  • Estado mutacional del gen IGHV: 
    Los pacientes con IGHV mutado suelen tener una evolución más lenta y mejor pronóstico. 
  • Alteraciones del gen TP53 o del cromosoma 17: 
    Se asocian a una enfermedad más resistente, aunque su pronóstico ha mejorado claramente con los tratamientos dirigidos actuales. 
  • Otras alteraciones genéticas, como la deleción del cromosoma 11 o la trisomía 12, también influyen, aunque con menor impacto que en el pasado. 

Marcadores más antiguos, como ZAP-70 o CD38, tienen hoy un papel secundario. 

 

Impacto de los tratamientos actuales (situación 2026) 

La introducción de los inhibidores de BTK y de las combinaciones con venetoclax de duración limitada ha cambiado de forma muy positiva el pronóstico de la LLC. 

Gracias a estos tratamientos: 

  • Muchos pacientes con factores de alto riesgo viven hoy más años que antes. 
  • Se logran respuestas profundas y duraderas. 
  • En los tratamientos de duración finita, los pacientes pueden pasar largos periodos sin tratamiento y con buena calidad de vida. 

Aun así, algunos pacientes, especialmente con alteraciones del TP53, requieren un seguimiento más estrecho. 

 

Influencia de otras enfermedades, especialmente cardiovasculares 

La presencia de otras enfermedades, sobre todo cardiovasculares, también influye en el pronóstico y en la elección del tratamiento. 

Algunos tratamientos continuos pueden aumentar el riesgo de hipertensión o alteraciones del ritmo cardíaco, por lo que: 

  • El estado del corazón se tiene muy en cuenta al decidir el tratamiento. 
  • En pacientes con mayor riesgo cardiovascular, pueden preferirse tratamientos de duración limitada o fármacos mejor tolerados. 
  • El control adecuado de estas enfermedades mejora la seguridad y los resultados del tratamiento. 

 

Riesgo de transformación y otros tumores 

Entre un 5 y un 10% de los pacientes pueden desarrollar una forma más agresiva de la enfermedad, conocida como síndrome de Richter, que requiere tratamientos específicos. 

Además, las personas con LLC tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar otros tipos de cáncer, especialmente de piel, pulmón o aparato digestivo, por lo que es importante el seguimiento médico regular. 

 

En resumen 

En la actualidad, la LLC es en la mayoría de los casos una enfermedad controlable a largo plazo. 
El pronóstico ha mejorado de forma muy significativa gracias a los tratamientos modernos, que permiten adaptar la terapia a las características de la enfermedad y a la situación personal de cada paciente, manteniendo una buena calidad de vida durante muchos años. 

TRASPLANTE DE MÉDULA ÓSEA

ALIMENTACIÓN

OTROS

En España existe un gran tejido asociativo para pacientes con cáncer hematológico que, en muchos casos, puede informarte, asesorarte e incluso, realizar algunos trámites Estos son los contactos de algunas de ellas por Comunidades Autónomas:

Todas estas organizaciones son externas a la Fundación Josep Carreras.


ESTATAL


ANDALUCÍA

  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.
  • ALUSVI (ASOCIACIÓN LUCHA Y SONRÍE POR LA VIDA). Sevilla
  • APOLEU (ASOCIACIÓN DE APOYO A PACIENTES Y FAMILIARES DE LEUCEMIA). Cádiz


ARAGÓN

  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.
  • ASPHER (ASOCIACIÓN DE PACIENTES DE ENFERMEDADES HEMATOLÓGICAS RARAS DE ARAGÓN)
  • DONA MÉDULA ARAGÓN


ASTURIAS

  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.
  • ASTHEHA (ASOCIACIÓN DE TRASPLANTADOS HEMATOPOYÉTICOS Y ENFERMOS HEMATOLÓGICOS DE ASTURIAS)


CANTABRIA

  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.


CASTILLA LA MANCHA

  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.


CASTILLA LEÓN

  • ABACES (ASOCIACIÓN BERCIANA DE AYUDA CONTRA LAS ENFERMEDADES DE LA SANGRE)
  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.
  • ALCLES (ASOCIACIÓN LEONESA CON LAS ENFERMEDADES DE LA SANGRE). León.
  • ASCOL (ASOCIACIÓN CONTRA LA LEUCEMIA Y ENFERMEDADES DE LA SANGRE). Salamanca.


CATALUÑA


COMUNIDAD VALENCIANA

  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.
  • ASLEUVAL (ASOCIACIÓN DE PACIENTES DE LEUCEMIA, LINFOMA, MIELOMA Y OTRAS ENFERMEDADES DE LA SANGRE DE VALENCIA)


EXTREMADURA

  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.
  • AFAL (AYUDA A FAMILIAS AFECTADAS DE LEUCEMIAS, LINFOMAS; MIELOMAS Y APLASIAS)
  • AOEX (ASOCIACIÓN ONCOLÓGICA EXTREMEÑA)


GALICIA

  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.
  • ASOTRAME (ASOCIACIÓN GALLEGA DE AFECTADOS POR TRASPLANTES MEDULARES)


ISLAS BALEARES

  • ADAA (ASSOCIACIÓ D’AJUDA A L’ACOMPANYAMENT DEL MALALT DE LES ILLES BALEARS)
  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.


ISLAS CANARIAS

  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.
  • AFOL (ASOCIACIÓN DE FAMILIAS ONCOHEMATOLÓGICAS DE LANZAROTE)
  • FUNDACIÓN ALEJANDRO DA SILVA


LA RIOJA

  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.


MADRID


MURCIA

  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.


NAVARRA

  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.


PAÍS VASCO

  • AECC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER). Presente en las diferentes provincias y en muchas localidades. Contactar con la sede más cercana.
  • PAUSOZ-PAUSO. Bilbao


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* De acuerdo con la Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información y el Comercio Electrónico (LSSICE), la Fundación Josep Carreras contra la Leucemia informa que toda la información médica disponible en www.fcarreras.org ha sido revisada y acreditada por el Dr. Enric Carreras Pons, Colegiado nº 9438, Barcelona, Doctor en Medicina y Cirugía, Especialista en Medicina Interna, Especialista en Hematología y Hemoterapia y Consultor senior de la Fundación; y por la Dra. Rocío Parody Porras, Colegiada nº 35205, Barcelona, Doctora en Medicina y Cirugía, Especialista en Hematología y Hemoterapia y adscrita a la Dirección médica del Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO) de la Fundación).

Información revisada en noviembre de 2023.

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